Aníbal Cedrón. “Subversión”. Museo Sívori

Aníbal Cedrón. "Subversión". En el Sívori

Aníbal Cedrón. “Subversión”. En el Sívori

El Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori anuncia la inauguración de la muestra Surversión, de artista argentino Aníbal Cedrón, el sábado 10 de agosto, a las 12 hs. Se expondrán alrededor de 20 obras, técnicas mixtas, que entraman la vida y el pensamiento del artista.

Inauguración: sábado 10 de agosto, a las 12 hs.
Cierre: 8 de septiembre

Esta muestra “traza el horizonte ético y épico de Cedrón, en el que hay algo del tenor de lo urgente e impostergable; recuperar una cultura solidaria, cooperativa y situada; no distraerse en satisfacciones individualistas y dar la batalla contra ‘el pensamiento único que encierra en ataúdes los valores del humanismo’”, señala Graciela Limardo, responsable del área Museología del Museo Sívori, y añade que la obra de Cedrón refleja “un intento por hilvanar una historia de vida enmarcada en una historia nacional de luchas políticas. Anudar la memoria individual y colectiva volviendo sobre ciertos hechos que jalonan su trayectoria personal de militante, derrotas, traumas, marcas y dolores, restos de una experiencia inefable (…) La grafía dañada, la trama rota, el trazo interrumpido dicen y a la vez callan, muestran y ocultan reforzando la tensión entre memoria y olvido (…) La mirada y la imagen de Cedrón son las de un activista en contra de las gramáticas totalizadoras. Su obra, entonces, entendida como ejercicio y no como producto se inscribe en una épica de la resistencia y de la disidencia. Abrir y reventar la trama, ampliar el detalle hasta el límite, superponer puntos de vista, recortar y pegar fragmentos de huellas digitales, imágenes que se van de cuadro son procesos que hablan de presencias y de persistentes ausencias”.

En cuanto a las técnicas empleadas por el artista, Limardo apunta: “Cedrón arma y desarma su propio dibujo utilizando herramientas que aporta la tecnología digital tributaria de la fotografía; de esta forma recicla sus propios dibujos escaneados, ampliados, intervenidos, impresos y vueltos a intervenir y se mofa, de algún modo, del arte digital. El dibujo se enriquece y contamina con los aportes de las técnicas fotográficas y sus posibilidades de manipulación de la imagen. El retrato fotográfico se torna gráfico a través de una operación que va de lo técnico a lo artesanal y de lo artesanal, otra vez a lo técnico”.

Para Luis Felipe Noé, Cedrón “se anima a encarar las dos escrituras, la de la palabra escrita y la del dibujo, en igual paridad y con la mayor solvencia en ambos casos. Un espíritu meticuloso al mismo tiempo que sobriamente, barroco (vale la paradoja) está presente en ambos casos. Aborda el relato y el dibujo por separado, luego los junta consciente de que los contenidos de cada lenguaje no son intercambiables, como si estuviera de acuerdo con el aforismo macluhiano de que el medio es el mensaje, pero no toma a este por su lado meramente formal y superficial, sino por lo esencial y, por lo tanto, profundo. Su dibujo es el espíritu de la línea; el relato es la respiración del suspenso. Si la línea precisa, el relato se pasea por lo ambiguo. Así al menos se siente Aníbal Cedrón. Al imagen es el instante, el relato es la vivencia de lo contradictorio; en este caso se debate entre la vida y la muerte”.

Por su parte, Eduardo Stupía asegura que “el feroz empeño temático de Cedrón, su intensidad obsesiva para golpear sin desvíos, para reavivar toda conciencia aletargada, lo coloca frente al riesgo de sofocar el ventarrón de su riquísimo dibujo con la crispada intencionalidad de sus contenidos. Sin embargo, Cedrón funda su arte justamente en ese conflicto y logra con un cuantiosos caudal de recursos, que sus piezas crezcan en libertad, en base a la más neta vibración lineal, textural, gráfica, mientras él escarba en la especificidad del mensaje. En Cedrón se respira el aire puro del dibujo que, distraído, habla con fruición de sí mismo, mientras la escena que tan fastuosamente ha constituido también nos habla, pero de otras preocupaciones, denuncias tragedias”.

Sobre el artista

Aníbal Cedrón nació en 1948 en Puerto San Julián (Santa Cruz). Cursó estudios de Arquitectura e Historia del Arte en la Universidad de Buenos Aires. Como artista plástico se formó en Estímulo de Bellas Artes (1967-1973), y concurrió al taller de Raúl Lara entre los años 67 y 68. Desde 1972 a la fecha realiza exposiciones en el país. Asimismo, hay murales suyos y obras expuestas en forma permanente en la Facultad de Ingeniería UBA, la Comisión Nacional de Energía Atómica, el Auditorio del Banco Ciudad de Buenos Aires y el Centro Cultural de la Cooperación, donde su tela mural integra un grupo de obras junto a las de Carlos Alonso, Rodolfo Campodónico, Carlos Gorriarena y Luis Felipe Noé. Su obra también forma parte de la colección del Museo Nacional de Bellas Artes.

Como ilustrador, trabajó en el suplemento Cultura y Nación del diario Clarín y en ediciones especiales de las revistas La Maga y Encrucijadas (UBA). Coordinó y curó una edición de lujo de El Quijote de la Mancha que reprodujo dibujos suyos y de otros reconocidos artistas. También participó junto a otros artistas en la ilustración del libro Derecho a la memoria sobre la Declaración Universal de los Derechos Humanos, entre otros importantes trabajos.

Dirigió varias revistas culturales y realizó notas para el diario Nuevo Sur, al tiempo que fue columnista de Arte y Parte del Suplemento Zona de Clarín. Desde 2004 colabora con notas de artes visuales en la revista cultural Caras y Caretas, y desde 2010 se desempeña como columnista de Muy bueno el programa, en Radio Nacional. Asimismo, fue fundador del departamento de Ideas Visuales del Centro Cultural de la Cooperación (1998-2003), y director y curador, junto a Luis Felipe Noé, de su espacio de exhibición. Desde 2003 es asesor artístico en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires y Coordinador de Artes Visuales del Centro Cultural Caras y Caretas.

También es autor y editor de libros de arte: Doce dibujantes en búsqueda de un texto (1990), El Color (1991) y Arte Latinoamericano: Territorio de utopía (1992). En el género de ficción es autor de La memoria extraviada (1985), mención en Casa de las Américas, La Habana, Cuba.

Realizó numerosas exposiciones individuales y colectivas, entre ellas:

1996, “La presencia de lo ausente”; “Veinte años después, artistas plásticos contra el olvido y la impunidad”; 1999, “Antológica del Fondo Nacional de las Artes”; “La presencia de lo ausente, segunda parte”; 2002, “Ay, mi país”; 2004, “La Nación inconclusa”; 2000, Premio Costantini, Museo Nacional de Bellas Artes. En el Centro Cultural Recoleta.

1998, Panorama del dibujo, Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori; 2007, Muestra individual de dibujos y gráfica “El no lugar”, Centro Cultural Borges; 2008, Galería Spazio dei Mori, en las ciudades de Venecia y Modena; 2011, Antológica (1971-2011): “Argentina, volver a vivir”, Museo de Bellas Artes Benito Quinquela Martín.

Museo de artes plásticas Eduardo Sívori

Museo de artes plásticas Eduardo Sívori

El texto y las imágenes fueron extraídos de la página web del Museo de Arte Eduardo Sívori.

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