Josefina Oliver – Colores del silencio – Palais de Glace

Josefina Oliver - Colores del silencio - Palais de Glace

Josefina Oliver – Colores del silencio – Palais de Glace

“Colores del Silencio”
Josefina Oliver / Fotografías, collages, diarios

13 marzo – 20 de abril 2014

Palais de Glace – Palacio Nacional de las Artes

Curadora: Patricia Viaña.

Se sabe que la literatura privada, cuando toma estado público, ilumina aspectos insospechados. Ocurre por ejemplo con el género epistolar: algunas cartas de Vincent Van Gogh a su hermano Teo, por ejemplo, permiten conocer sus opiniones sobre las artes visuales en general y sobre algunos artistas en particular. Una función similar desempeñan los diarios íntimos, textos destinados a la lectura privada y ulterior de quien los confeccionó. Muchas veces, estos diarios personales dejan impresa la huella de toda una época. No es una casualidad que los escritos no públicos sean las fuentes documentales de la llamada microhistoria: la lupa puesta en acontemientos privados o en las reflexiones de personas comunes revela trazos gigantes de toda una vida pública y social.

Este conjunto de fotografías, collages y escritos ilumina amplios aspectos de la sociedad argentina entre fines del siglo XIX y mediados del XX. La memoria privada de Josefina Oliver es, al fin, la memoria colectiva de una Nación.

Oscar Smoje
Director
Palais de Glace – Secretaría de Cultura de la Nación

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A Josefina Oliver, hermana de mi abuela materna, le decíamos Papa. Nacida en 1875, se hablaba de ella como de una mujer con personalidad, vital, de mucha lectura y escritora de un Diario. En 2006, mi curiosidad por conocerla hizo que pidiera un tomo a su nieta Isabel.
Al abrirlo encontré que Josefina había adherido fotos sacadas y coloreadas por ella en las páginas, para conformar una galería o vidriera de presentación con su obra visual e integrarla a la escrita.
Este hallazgo me la mostró como a una posible fotógrafa de interés para la cultura de nuestro país. Por esto decidí iniciar una búsqueda e investigación de su obra en las casas de mis primos: en Capital, Rosario, Santa Fe y Udine, Italia. Así, a lo largo de siete años, fue emergiendo una obra monumental, imbricada día a día con su entorno de 1892 a 1956.
Es una creación que permaneció oculta por años, ya que una mujer de posición acomodada, en el siglo XIX y hasta bien entrado el XX, carecía de permiso social para crear, trabajar y elegir su vocación.
La coacción ejercida –por la propia familia, la prensa, la sociedad toda– sobre unas pocas adelantadas como Julieta Lanteri, Elvira Rawson, Delfina Bunge, resultaba escarmiento excelente para las ‘independientes’.
Josefina pareció aceptar los condicionamientos de su tiempo, pero logró contravenirlos con su trabajo artístico de vanguardia, sin fronteras. Sus fotos, realzadas por su iluminado, pasan a ser cuadros; sus collages, que denomina “pegotes”, descuidan el corte y la línea en la forma, pero en su estructura expresan una interioridad libre.
De esta manera Josefina Oliver encuentra una grieta para evadirse a su época y, con su arte, llegar hasta nuestro tiempo.

Patricia Viaña

Autorretrato, 1904, collage, fotografía iluminada,  8,5 x 14,5 cm

Autorretrato, 1904, collage, fotografía iluminada, 8,5 x 14,5 cm

¿Qué pueden las imágenes fotográficas? ¿Qué potencias habitan nuestros recuerdos? ¿Es posible activar en el presente el inquieto campo de fuerzas que se aloja en un archivo “del pasado”? La historicidad de nuestras vidas nos convoca: no se trata entonces de recordar pasivamente “la historia” (de los otros) sino de convertirnos en protagonistas de la propia, nuestra historia, día tras día, paso a paso. El fascinante trabajo de memoria visual y escrita de Josefina Oliver nos desafía. Su poderosa y sensible indagación del ser mujer atraviesa valiente velos y oscuridades, y nos invita: transitando los senderos de la propia historia junto a otros podremos encontrar nuestros más hermosos colores..

Eduardo Molinari

Desde el primer momento en que vi las fotografías de Josefina Oliver pude identificarme con sus imágenes, y de alguna manera, sentirlas propias aunque nos separen más de 100 años. Así como sus diarios abundan en palabras y descripciones de su época, sus fotos hablan de aquello que ella no puede nombrar.

Sus anhelos más profundos, sus secretos: su gran fuerza interior.

Inés Tanoira

 

Libro de curiosidades, 1952, collage, 20 x 24 cm.

Libro de curiosidades, 1952, collage, 20 x 24 cm.

No sólo hay que atender a las fotografías que Josefina hace, sino también a lo que le hace a las imágenes, los efectos que genera con el añadido de color, de palabras, o en los recortes. En términos del tema en cuestión, sin duda un ejemplo revelador es su autorretrato decapitado. Josefina le (se) corta literalmente la cabeza, provocando la imagen quizás más cruda de la mujer como puro objeto de la mirada de otro.

Valeria González

Por su parte, el historiador fotográfico Abel Alexander convierte a Josefina Oliver en “una sorprendente pionera amateur de la fotografía argentina quien, cámara en mano, derrotó a su propia muerte.
Creemos que, como los cronistas de todos los tiempos, ella se vuelca al testimonio escrito pero, en su afán de mostrar o demostrar todo lo que quiere expresar, se da cuenta de que lo que le está faltando es nada menos que la Fotografía y, a diferencia –quizás– de otras mujeres de su tiempo, no recurre a las fotografías realizadas por otros fotógrafos, sino que ella toma para sí esta tarea y se involucra en un fascinante relato visual que hoy descubrimos en toda su frescura y talento”.

Abel Alexander

 Ubicación geográfica del Palais de Glace, Horarios y medios de contacto:

Palais de Glace - Palacio Nacional de las Artes

Palais de Glace – Palacio Nacional de las Artes

El texto y las imágenes fueron extraídos de la página web del Palais de Glace

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