María José Aguilar // Artista Plástica

María José Aguilar

María José Aguilar

Mª José Aguilar nace en la ciudad de Sevilla en el año 1964, en el céntrico barrio de San Lorenzo. Su niñez y primera juventud discurren entre su ciudad natal, la bahía de Cádiz y la sierra de Jaén.
Desde su más temprana edad manifiesta inclinaciones y dotes artísticas alimentadas por un entorno propiciatorio. Crece admirando a los grandes maestros de la pintura española especialmente a Velázquez, Murillo, Zurbarán, Valdés Leal, ….
En 1983 comienza sus estudios universitarios en la facultad de Bellas Artes de Sevilla. En noviembre viaja a Italia, donde por primera vez hace realidad un sueño: observar de cerca la obra de los grandes maestros italianos.
En 1984 decide iniciar estudios paralelos en la Escuela de Artes y Oficios de la misma ciudad, con el afán de ampliar conocimientos en otras áreas artísticas.

Pensamientos míos I, Técnica: Óleo sobre tabla, Medidas: 70 x 60 cm, Año 2004.

"Pensamientos míos I", Técnica: Óleo sobre tabla, Medidas: 70 x 60 cm, Año 2004.

Obtiene la licenciatura en la Rama de Pintura por la Universidad Hispalense en el año 1988.- Posteriormente viajará durante cuatro meses por Grecia, Chipre, Egipto y Marruecos, desde donde regresará decidida a continuar sus estudios de tercer ciclo. En el mes de diciembre viaja por primera vez a Vancouver (Canadá).
En la primavera de 1989 visitará Holanda, siendo concretamente la ciudad de Amsterdam, un punto de continuo retorno para ella en los años siguientes. Siente una innegable admiración por la minuciosidad de los pintores flamencos, que junto con la pintura y escultura barrocas sevillanas sentarán los cimientos de su posterior producción.
Rosa. Técnica: Óleo sobre tabla. Medidas: 180 x 120 cm. Año:2000

"Rosa". Técnica: Óleo sobre tabla. Medidas: 180 x 120 cm. Año:2000

Dos artistas dejarán en ella una huella imborrable en este primer viaje: Rembrandt y Van Goh. En el mes de julio aprueba las oposiciones para la obtención de título de Profesora Agregada de Bachillerato de Dibujo.
Aquel verano, nuevamente en Canadá y desde Vancouver iniciará un largo recorrido por el Estado de British Columbia y Alberta, donde además de admirar la inigualable belleza de sus parajes, tendrá la oportunidad de contactar con pequeños reductos de población pertenecientes a tribus autóctonas, sustentadores de una importante producción artística, llena de contenidos y tradición artesanal.
Soledad musicada. Técnica: Óleo sobre tabla. Medidas: 130 x 97 cm. Año: 2000

"Soledad musicada". Técnica: Óleo sobre tabla. Medidas: 130 x 97 cm. Año: 2000

A su vez, comprueba que la riqueza de este país había posibilitado importantes y serios avances en las nuevas tecnologías, muy por encima a las de otros países y que, aplicadas a lo artístico, estaban suponiendo una revolución no sólo en las formas, sino también en los conceptos artísticos.
La vanguardia artística canadiense discurría por otros derroteros bien diferentes a todo lo visto con anterioridad.
En 1990 La labor docente, los esfuerzos lógicos de cualquier doctorando por materializar la idea de una investigación, en su caso centrada en el desarrollo de la creatividad artística, le impiden dedicarse más de lleno a lo que realmente desea: pintar.
Triana. Técnica: Óleo sobre tabla. Medidas: 100 x 81 cm. Año: 1992

"Triana". Técnica: Óleo sobre tabla. Medidas: 100 x 81 cm. Año: 1992

Su preocupación por dominar la parte que de oficio tiene la pintura es primordial. Consciente de que sólo una férrea disciplina le permitirá la consecución y logro de esta primera meta reafirmará su posicionamiento en el realismo, haciendo de la figura el tema central de su obra.
- En 1991 un accidente doméstico destruye prácticamente la totalidad de los trabajos, fruto de los primeros pasos de su andadura artística.
Maternidad. Técnica: Óleo sobre tabla. Medidas: 100 x 75 cm. año:2003

"Maternidad". Técnica: Óleo sobre tabla. Medidas: 100 x 75 cm. año:2003

Este año, al igual que los dos sucesivos se suceden entre su Sevilla natal, (que ultima detalles para la conmemoración del V Centenario del Descubrimiento de América), Holanda, Francia y Canadá
Se inaugura la Exposición Universal en Sevilla en1992. La ciudad es un continuo hervidero de intercambios culturales que hacen soñar con nuevos proyectos que no le son ajenos
Al año siguiente, en su vida personal acontecen una serie de hechos cruciales que determinarán un importante cambio en el orden de sus prioridades y proyectos, obligándola irremisiblemente a olvidar unos y postergar otros.
Posteriormente, hubo de renunciar al ejercicio de la docencia, sin embargo ningún obstáculo logró apartarla de su quehacer artístico, a cuya labor continúa dedicada en la actualidad.

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María José Aguilar Gutiérrez. // Sitio web de la artista con una extensa galería de imágenes de sus obras. Referencias biográficas, trayectoria, exposiciones y formas de contacto.

Leyendo unas cartas viejas. Técnica: Óleo sobre tabla. Medidas: 146 x 114 cm. Año:1999

"Leyendo unas Cartas viejas". Técnica: Óleo sobre tabla. Medidas: 146 x 114 cm. Año:1999.

Los cuadros se pintan desde el corazón, se ordenan en la cabeza para después batallar con la torpeza de la mano, con la falta de oficio por materializarlos.
Leyendo unas cartas viejas es el resultado de un cúmulo de nostalgias. Nostalgia de olor de pueblo marítimo gaditano despertando mis sentidos, olor de mar, de barrica y vino, impregnando sus calles, que recuerdan un colonial pasado.
Se bambolean mis pensamientos, como los veleros posados en el Guadalete en su camino hacia el mar, con su peculiar e incesante tintineo mezclado con el graznido de las gaviotas.
Yo tenía trece años, y tú uno más. Contigo recorría el último tramo del río hasta la orilla de la playa, en la atardecida, para ver ponerse el sol. A ti te gustaba ver cómo el viento jugaba a enredarme el pelo y a mí escucharte recitar poemas, unos tuyos y otros no, descalzarme en la arena y la posterior porfía por cargar mis zapatillas de tela y esparto que tú agarrabas por el extremo de las cintas con que me las sujetaba al tobillo y te las echabas a la espalda.
“- Cuando transcurran los años, no importa lo que pase, siempre seremos amigos, como ahora y allá donde estés me gustará hacerte llegar un regalo, un mantón de manila y así lucirás bien guapa en tu Feria de Abril o alguna de tus exposiciones de pintura, …
-Pues yo a ti te regalaré un precioso piano, para que nunca dejes de hacer música, como tampoco quiero que dejes jamás de escribir. Te llegará sin tarjeta, y así sólo tú sabrás quién te lo ha enviado.”
De mi bonita amistad con el más pequeño de los hijos del poeta portuense José Luis Tejada quedaron, además de los entrañables recuerdos, un puñado de cartas de una amplia correspondencia que mantuvimos durante unos años de pubertad y adolescencia, en las que él ya se expresaba con gran maestría literaria, apuntando a convertirse en un excelente poeta, como su padre.
Son estas cartas las que escogí para que apareciesen en el cuadro, pudiéndose leer en ellas mi nombre y mi dirección de entonces.
La caja de lata vieja, es un antiguo recuerdo de familia que perteneció a mi bisabuelo, D. Joaquín Gutiérrez de Salazar, coronel médico de la Armada, afincado en San Fernando (Cádiz) y que había conservado su hijo, mi abuelo, y después la hija mayor de éste, mi madre. Curiosamente, lleva mi nombre escrito en francés, caprichos del destino o no, pues cuando la recibí prestada para hacer este trabajo, y ya en mis manos, fue cuando descubrí este singular detalle.
No vino aquella caja de ninguno de sus viajes a Cuba o Filipinas, o quizás sí. Fue un obsequio que recibió de un amigo y colega médico, un tal Antonio Minguet Letteron o Minguet Cadet, que vivía allá por Barcelona, no estoy muy segura.
Esta caja abierta simboliza la destapada añoranza de un tiempo pasado y de lo que no llegó nunca a ser.
Mi abuelo no pudo disfrutar de su padre, pues éste murió cuando apenas él contaba cuarenta días de vida. Quizás por eso guardó siempre como un tesoro aquella caja, por el simple hecho de haber pertenecido a su padre, aferrándose agradecido a su recuerdo y a un legado de extrema generosidad, honestidad y humildad que supo transmitir a cuantos le conocieron.
Añejos sabores, luces de siempre, con compás de copla trabajaron los pinceles durante aquellos meses.
“De consola y lorito
sueña el querer.
La novia del “embarcao”
nunca la siesta “dormía””
Cantaba así Carlos Cano:
“Se bambolea, se bambolea,
la goleta en el río
se bambolea
que viene de Sanlúcar
con la marea ”.
Fue en enero de 1999 que conocí en Sevilla a D. Manuel Rufí-Gibert, de la galería de arte Batik Internacional. En una entrevista mantenida en el Hotel Sevilla Congresos, tras examinar alguna que otra fotografía de mis cuadros, me miró a los ojos y me dijo que estaba dispuesto a dejarse llevar por su intuición y brindarme una oportunidad. Me anticipó que en la próxima feria de Arte Contemporáneo de Sevilla, posiblemente figurase el lema de Feria de Arte Contemporáneo Iberoamericano, y que él se comprometía a ofrecerme una pared de su stand sólo para mí, aún sabiendo que yo no tenía medios económicos para pagársela. Jamás pude hacerlo, más que con mi gratitud y esfuerzo personal que siempre valoró con creces.
Aquella noche, desvelada, supe que mi cuadro era Leyendo unas cartas viejas, donde el pasado más lejano, el más próximo y el presente debían de aunarse en una nostálgica secuencia que destapara profundas esencias atemporales.
Cuán iberoamericano fue el nexo de unión a través de unas cartas llegadas de aquel otro continente. Cartas de indianos a familiares, amigos, novias o esposas; de militares en tierras lejanas, de marinos, …
Hubo un tiempo en que yo misma fui la novia del “embarcao”, un capitán de marina mercante de aquel continente que llaman América, pero ésta es una historia que contaré otro día.

Mª José Aguilar Gutiérrez

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